Tranquilo, hoy no vamos a hablarte de nutrición ni planes de entrenamiento, hoy queremos incidir en la Responsabilidad Social 

Tras leer un interesante Articulo donde la Directora de Comunicación de Novartis, Monteserrat Tarrés, hacia referencia a la RSE de su empresa, nos surgió la duda de si tenemos claros que existen dos tipos de Responsabilidad Social, pasamos al detalle.

En qué se diferencian RSE y RSC

Si bien la responsabilidad social corresponde en primer lugar a las empresas, de ahí el término Responsabilidad Social Empresarial (RSE), es cierto que la responsabilidad social se extiende a todas las organizaciones que aportan un valor añadido a la sociedad, sean públicas o privadas, con ánimo o sin ánimo de lucro. El ámbito de la responsabilidad social de la empresa es interno y externo a la empresa, y se extiende a todas sus operaciones en el país de origen y en el extranjero, así como a la dinamización de sus proveedores y subcontratistas, para que éstos a su vez, observen los mismos criterios de responsabilidad en su actividad.

En las Corporaciones también existe la tendencia a la implantación de la Responsabilidad Social, porque les ayuda en el marketing, mejora su imagen corporativa y potencia su percepción de poder en el entorno global. En estos casos hablamos de Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

Tanto en el primer caso (RSE), como en el segundo (RSC) existen unos lugares, normas y preceptos comunes. En ambos casos existe una implantación de procedimientos, normativas y reglas, legislación y guías de buenas prácticas. La diferencia entre la RSE y la RSC es sutil pero crucial.

RSE responde a criterios de convicción interna de la empresa, son principios que todos los trabajadores y personas implicadas en la organización, comparten pues se consideran a sí mismos “stakeholders” del sistema. Es como si se tuviera un sentimiento de orgullo de la pertenencia a la empresa, como si de una familia se tratara. Hay unidad en el interior de la empresa y un sentimiento común hacia el mismo objetivo.

La importancia de la correcta planificación de Acciones de Responsabilidad Social

La definición de las acciones de responsabilidad social empresarial (RSE) ha variado a lo largo del tiempo. La última definición divulgada por la Comisión Europea las define como “la responsabilidad de las empresas por su impacto en la sociedad”.

Actualmente las empresas son conscientes del impacto que tiene su actividad en la sociedad en la que actúa y reclama a contribuir con ella. En este marco, cada vez más las organizaciones se preocupan por desarrollar acciones de responsabilidad social empresarial (RSE). Pero éstas no son fáciles de ejecutar si el objetivo es que tengan un verdadero efecto en la sociedad.

Algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de planificar acciones de responsabilidad social corporativa para conseguir el efecto deseado en la sociedad son los siguientes:

  • Lo ideal es no realizar acciones sociales puntualmente con el propósito de promocionarse. Lo excelente es que las acciones emprendidas perduren en el tiempo y estén alineadas a la filosofía y estrategia de la organización. La clave está en ir logrando hitos.
  • Cada acción de responsabilidad social debe estar integrada en un plan de responsabilidad social, de tal manera que permitan tener un lazo estrecho con los grupos de interés y al mismo tiempo encontrar un equilibrio con el medio ambiente de manera sostenible.
  • Las acciones de RSE deben ser ambiciosas e ir más allá del simple hecho de colaborar con una buena causa, no quedarse en la realización de obras de filantropía o beneficencia esporádicas y espontáneas.
  • Las acciones de RSE deben involucrar el compromiso de la organización al completo, el compromiso de todos los empleados.
  • Las acciones deben integrar al sector de la actividad empresarial, pues sino estaríamos hablando de acciones sociales. La clave está en involucrar el conjunto de acciones de RSE con la actividad propia de la empresa. Las acciones más beneficiosas son las que además de generar un beneficio para alguien más, dan un valor agregado a la marca.
  • No se debe perder el objetivo final de las empresas. El principal objetivo de una empresa debe ser siempre el beneficio, y las acciones de RSE deben contribuir a cumplir con el objetivo empresarial principal.
  • La veracidad de la comunicación es imprescindible. Los progresos que se comuniquen deben ser reales. De lo contrario, esa acción acabará con la ética de la empresa y la esencia de las acciones de Responsabilidad Social.
  • La inversión que se haga en las acciones de responsabilidad social a desarrollar debe ser proporcional a lo que se invierta en las campañas para comunicarlo. De lo contrario, dejaría de tener repercusión y por tanto valor.
  • Lo ideal es que se respete el orden de las cosas, primero creando un plan de RSE y viendo cómo instrumentarlo para, una vez en marcha, darlo a conocer. La ruta ideal en responsabilidad social es: creer, crear, hacer y comunicar.

 

 

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