La vida rara vez sale según lo planeado. No importa lo bien que planeemos la próxima semana, es probable que haya un giro inesperado en los acontecimientos. Por muy bien que ensayemos nuestras conversaciones incómodas, algo muy pequeño puede resultar ser justo lo que nos hace perder el control por completo.

¿Por qué dejamos que los pequeños contratiempos se conviertan en enormes obstáculos que nos encierran en la vergüenza y la culpa? Se debe a que el órgano de kilo y medio que se encuentra en la parte superior de nuestro cuerpo busca certezas. Constantemente trata de conectar los millones de datos almacenados en nuestro subconsciente para predecir el futuro. Cuando lo hace correctamente, nos recompensa con un aumento en la dopamina, esa sensación que sentimos cuando las cosas salen según lo planeado. Y cuando no lo hace bien, es como si los comentarios inesperados del tío Harry sobre tu pareja te pescaran con la guardia baja, ya que te inunda de hormonas del estrés que interrumpen nuestros patrones de pensamiento y aumentan las probabilidades de tener pensamientos depresivos.

Si nuestra capacidad para superar los contratiempos y los fracasos radica en dejar de lado el querer controlar las cosas ¿cuáles son las habilidades que debemos perfeccionar?

N.° 1: deja de intentar conectar los puntos

¿Conoces esa oleada de pensamientos que llegan uno tras otro y nos consumen después de haber tenido conflcito con alguien o nos abruman antes de algún acontecimiento importante. Pensamientos como “Ojalá hubiera dicho …”, “ Me gustaría que dejaran de…”, “¿Qué pasaría si ella decide…”Se trata de nuestro cerebro que trata desesperadamente de conectar los puntos para darle sentido al pasado o para controlar el futuro. Sin embargo, nada de esto es muy útil. La rumiación deja muy poca energía disponible para los pensamientos positivos que pueden mejorar una situación y ayudarnos a recuperarnos. Y los pensamientos del estilo de“Qué pasaría si…” simplemente le echan más leña al fuego del estrés y la preocupación, al anunciar un desastre inminente.

Cuando las cosas pueden ir en un millón de direcciones diferentes, lo mejor que podemos hacer es pisar conscientemente el pedal de freno de nuestros pensamientos. La psicóloga e investigadora Sonya Lyubomirsky sugiere que tengamos una señal de “alto” en nuestra mente. Una técnica que aprendí hace mucho tiempo fue la de arrancar los pensamientos de mi jardín mental como si fueran malas hierbas que destruyen su belleza. Ambas prácticas construyen nuestra agilidad mental y nos permiten superar contratiempos y fracasos con facilidad y rapidez.

N.° 2: enfócate en aumentar lo positivo

No sería natural no pensar nunca en el pasado o en el futuro. Después de todo, los fracasos contienen muchas lecciones, y la planificación puede ahorrarnos mucha angustia. Pero dado nuestro sesgo de negatividad inherente: sí, todos sabemos que esos pensamientos errantes son en su mayoría negativos, es importante que nos enfoquemos de manera deliberada en las cosas positivas para que podamos tener una perspectiva sana de la situación y tomar decisiones de las que no nos arrepintamos De lo contrario, las cosas negativas se nos pegan como velcro y nos hunden en un mar de fatalismo y tristeza.

Dadas las constantes tensiones de la vida y lo poco que realmente hacemos para cultivar conscientemente los aspectos positivos en nuestra vida, no es de extrañar que a muchos de nosotros se nos haga difícil superar los contratiempos habituales que forman parte de cualquier interacción humana. Programar algo de “tiempo para mí” todos los días, expresar gratitud y saborear las experiencias positivas son excelentes maneras de “recargar las pilas”. Lo mismo sucede con la música, las mascotas, el ejercicio y el contacto con la naturaleza. ¡Encuentra la tuya y disfrútala!

N.° 3: presta atención al momento presente

La meditación de atención plena es más que una práctica de meditación para disminuir el estrés y aumentar la concentración. Es una forma de ser que nos permite estar presentes en el momento y a estar conscientes de lo que está sucediendo dentro de nosotros y a nuestro alrededor. A medida que fortalecemos esta capacidad, aprendemos a adoptar una perspectiva de “tercera persona” respecto a la vida, que nos libera de las emociones centradas en el ego que se aferran a los contratiempos y los fracasos.

No es posible vivir cada momento de nuestra vida en este estado, después de todo, el ego también alimenta nuestros logros, y éstos nos brindan mucha felicidad. Pero en los momentos de conexión, podemos quitar al ego del asiento del conductor de nuestra vida y disfrutar de los momentos por lo que son: risas, lágrimas y todo. Y cuando aprendemos a aceptar nuestro mundo exterior sin juzgarlo, comenzamos a hacer lo mismo por nosotros mismos. ¿Qué mejor manera de dejar de lado la conversación interna que nos maltrata y nos recuerda nuestros fracasos una y otra vez?

Entonces, ¿por qué es tan esencial desarrollar estas habilidades? Habrá obstáculos imprevistos en el camino para alcanzar nuestras metas, y puede que tengamos que luchar y tropezar muchas veces. Lo que determinará el éxito en el logro de nuestras metas es lo bien manejemos las incertidumbres que surjan en nuestra vida.

 

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