Hoy en día, que una empresa trabaje en el cuidado de los trabajadores, implica una sensibilidad y respeto, es una empresa que entiende que antes que trabajadores antes que personas.

Porque no nos engañemos, nuestra forma de ser, pensamientos y vivencias, nos empujan a orientar toda nuestra visión, para ser felices, y por ello nace el concepto de la vocación.

Tener vocación no es imprescindible para tener una vida laboral satisfactoria y feliz. ¿Tu trabajo no te realiza?

Te invitamos a disfrutar del siguiente artículo, que puede arrojarte un poco de luz.

¿Tu trabajo no es el que soñaste? ¿Nunca tuviste una vocación definida? Tranquilo, no es imprescindible que tu trabajo sea vocacional para sentirte feliz o realizado profesionalmente.

De nada sirve obsesionarse por ser feliz en el puesto que ocupamos si no hacemos nada por cambiarlo, darle valor y renovarlo cada día. No existe el trabajo perfecto, ni la compañía ideal, y la felicidad laboral no dura para siempre. Puede que hoy todo esté bien, pero nuestros intereses y valores cambian, igual que nuestra empresa, el mercado o la tecnología. Conviene prever todo eso y estar preparado.

La frustración llega cuando se quiere vivir en un paraíso laboral que no es real ni duradero.

Hoy se magnifica la felicidad y eso nos ha esclavizado mucho. A veces se confunde el estado emocional con la emoción concreta, igual que ocurre en la relación de pareja. El estado emocional está más cerca de la serenidad que del entusiasmo y es más largo en el tiempo que la emoción. La verdadera satisfacción en el trabajo se ve en espacios largos de tiempo. Si lo sometemos a la intensidad de la emoción es difícil. Y aunque uno esté encantado, hay que tener en cuenta que la queja es propia de la naturaleza

No hace falta que seas feliz en tu puesto. Y menos aún que te obsesiones con la satisfacción laboral. No es un disparate, ni se trata de un consejo absurdo. La felicidad laboral no es para siempre y tampoco encontrará el trabajo perfecto. La frustración llega en el mismo momento en que aparece el empecinamiento por vivir en un paraíso profesional que no es real, ni duradero.

No queda más remedio que reinventar cada día el puesto que ahora tiene. Sin exagerar ni agobiarse más de la cuenta, y sin adoptar la actitud negativa, conviene que te plantees cada día que este puesto que tiene, y que quizá ahora te parezca ideal, puede llegar a aburrirte y a frustrarte. Debe prever que lo que hoy le hace feliz profesionalmente puede resultarle difícil de soportar dentro de algún tiempo.

Desde una visión meramente empresarial, aquellos que se muestran extremadamente felices tienden a perder la credibilidad en las empresas, igual que ocurre con los negativos. Quienes siempre se muestran inexplicablemente contentos no apoyan ni motivan a la organización, forman parte del mobiliario positivo y quedan descalificados.

Aprende a ser un valor, no siendo sólo positivo, sino sumando críticas constructivas, esto ayudará tanto a la organización para entender las necesidades de sus empleados, y a los empleados para sentirse para parte activa del ecosistema laboral.

Hay quien habla de sobrealimentación de las emociones y los sentimientos; de campañas de marketing que intentan hacernos retornar al jardín de infancia y de que, en el terreno de la felicidad, hay empresas que entran en territorios que no les corresponden.

Por definición, una compañía no está para hacer feliz a la gente. Cabe preguntarse si una compañía ha de ser feliz o más bien rentable, desde el respeto y el cuidado de los empleados, y que éstos puedan desarrollarse profesionalmente. La organización debe facilitar que sus profesionales estén formados, que concilien, que puedan desarrollar su carrera… Pero no que sean felices.

Es bueno reinventarse y estar en guardia de forma permanente para no quedar fuera del mercado.

Aunque el trabajo que tenemos esté bien y nos satisfaga, nuestros intereses y valores van cambiando. Esto no sólo depende de uno mismo. Nuestra empresa y su cultura también van a cambiar, y también el mercado, la tecnología, e incluso las necesidades de nuestros clientes». Recuerda además que «somos variables y dependientes de un montón de factores, y hay que mantener siempre cierta tensión. Además, somos personas antes que profesionales. Si a nivel personal hay algo que falla, afecta a nuestra felicidad laboral».

3 cuestiones para realizar una instropección personal sobre mi situación profesional

Porque tener dudas es sano, y cuando éstas llegan, es bueno plantearse al menos tres cuestiones:

1.- si en su compañía actual -de la que está pensando irse- te respetan y si te sientes valorado en ella.

2.- si sigues aprendiendo.

3.- comprueba que lo que haces en tu actual trabajo esté alineado con el sentido de tu vida.

Si la respuesta es «sí» a todo, quizá marcharse no sea lo más oportuno.

Ante la duda acerca de si quedarnos o irnos debemos pensar si el verdadero cambio es dejar la empresa, o si lo verdaderamente transformador y eficaz es permanecer (reinventándonos) en ella.

Otra estrategia inteligente es que haya un buen equilibrio entre las actividades que nos apasionan o nos hacen sentir bien, y aquellas que nos gustan menos. Practicar yoga, meditación, hacer ejercicio, pasar tiempo con nuestros amigos o nuestra familia hará que nuestro balance general sea positivo y no nos enfoquemos tanto en el trabajo.

Y aquí desde Decateam, damos soporte a las empresas para conciliar actividad física dentro de la empresa, con compañeros de trabajo que favorece la armonía laboral.

No eres tu trabajo

“Estamos aprendiendo de personas que no necesariamente tienen altos rangos empresariales y estamos viendo en ellos inteligencia espiritual, que para muchos es más atractiva para nuestra evolución personal”.

Cuándo conoces a alguien, sueles preguntarle cuál es su trabajo. Por desgracia, en nuestra sociedad se cataloga a la gente por su trabajo, su categoría o su sector profesional, nos identificamos con nuestra actividad laboral.

Esto es producto de la revolución industrial, cuando empezamos a relacionar unos con otros como objetos y a valorar un sentido de productividad unido a un sistema económico”. esto está cambiando, lentamente, y estamos pudiéndonos ver a nosotros mismos y a otros en otro tipo de contribuciones, como valores, esencia, madurez y conciencia.

Así que, si no tienes vocación, no intentes buscarla desesperadamente si no quieres acabar aún más frustrado. Puedes ser feliz dándole prioridad a otras facetas de tu vida.

La gran conquista es poder llevar la felicidad a todo lo que estemos desempeñando en el día a día

Hay personas que realizan trabajos de limpieza en baños públicos, en aeropuertos o quizá trabajos que a priori pudieran parecer poco dotados de vocación laboral pero que no limitan ni definen la felicidad de esa persona”. Porque sí, se le puede poner mucho amor, espíritu y dedicación a un trabajo que a priori no es “el trabajo de tu vida”.

“Debemos aprender a encontrar la felicidad en todos los aspectos de la vida para que ésta sea una constante y no aparezca simplemente en aquellos momentos que nosotros catalogamos como extraordinarios para ser felices».

La importancia de las relaciones humanas en las interacciones de trabajo, ya que un buen ambiente laboral, el compañerismo y, por supuesto, unas buenas condiciones económicas, pueden hacer que tu trabajo, aun no siendo vocacional, te haga feliz.

Podemos sentirnos felices en un trabajo de rango alto empresarial, lavando los platos o cuidando a nuestros hijos. “Es más importante explorar qué pensamos frente a qué vivimos, por qué esa historia nos va a hacer felices o tristes, es importante que nuestros pensamientos estén alineados a nuestra felicidad”.

La vocación es algo dinámico

Igual que como personas nos vamos transformando, se pueden encontrar diferentes vocaciones a lo largo de la vida según nuestros intereses y momento personal. “La vocación es encontrar en cada etapa de tu vida lo que desee expresar la voz de tu corazón, los anhelos de los conocimientos que quieres adquirir”.

Qué tiene de bueno tu trabajo

Vale, puede que tu trabajo no sea vocacional. Pero, ¿has considerado otros aspectos que pueden convertirlo en una gran fuente de bienestar, satisfacción y felicidad? Por ejemplo, el suelo, el horario, las vacaciones, la facilidad de conciliación, el ambiente de trabajo, el objetivo global de la empresa. Que tu trabajo sea agradable, te permita vivir como quieres y además el ambiente resulte divertido, puede ser muy motivante.

La vocación que tengamos influirá en el tipo de trabajo que busquemos, pero no nos asegura la satisfacción ni la felicidad. De hecho, hay mucha gente que tiene empleos muy vocacionales (actor, trabajador social, periodista, científico…) y sin embargo no son felices por las condiciones laborales que tienen, normalmente bajos sueldos y largas jornadas laborales.

Cabe destacar un factor que debe darse en un trabajo para que sea satisfactorio: la conexión con otras personas, algo que todos buscamos. Puede que tu actividad laboral no sea la que más te realice pero a lo mejor puedes encontrar la felicidad en las relaciones humanas que establezcas, la amistad incluso, la conexión con tu equipo de trabajo.

La importancia de los pequeños momentos, por ejemplo, el momento del café con los compañeros, practicando alguna actividad lúdica, o cuando estamos creando algo nuevo.

Es importante también estar alineado con los objetivos de tu empresa, sentir que contribuyes a algo más grande o a un bien común. Si la compañía en la que trabajas está destruyendo el medio ambiente o sus fines no son íntegros, eso probablemente irá en contra de valores y principios y será mucho mejor que cambiemos de trabajo. Y como añade, para ser felices en un trabajo sin vocación hay que buscar una actividad acorde a nuestro propósito de vida.

“Es importante sentir que estás contribuyendo en algo al bienestar comunitario o social”.

Bases para la satisfacción laboral

  • Necesitamos seguridad en el trabajo. Requerimos refuerzo positivo por parte de quien nos manda.
  • Queremos reconocimiento. Parece obvio, pero una reciente encuesta de Gallup concluye que los empleados que lo reciben regularmente incrementan su productividad, están más comprometidos y tienden a permanecer más tiempo en su organización.
  • Deseamos ser comprendidos. La misma investigación de Gallup señala que uno de los grandes errores de los jefes es no escuchar ni entender a sus empleados. La confianza de un equipo se erosiona cuando el superior no solicita la opinión de los miembros de éste.
  • Que nuestro trabajo tenga sentido y un propósito.
  • Comunicación. Saber lo que pasa en la compañía. Se trata de tener claro cuáles son los objetivos y qué se espera de nosotros.

 

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